Cuatro épocas en la historia de la electrificación del país

¿Cómo llega la electricidad a nuestros hogares?¿Siempre se ha hecho igual?¿En un principio había los mismos elementos que ahora?

Dentro del mundo de la energía hay muchas variables y una de ellas es el proceso de electrificación es decir, las estructuras que hay para hacer llegar la electricidad a nuestros hogares. Vayamos paso a paso para poder entender como este proceso ha ido evolucionando con el tiempo. La electrificación la podemos dividir en 4 etapas históricas:

  • electrificación incipiente
  • electrificación madura
  • electrificación con gran desarrollo tecnológico
  • electrificación con la integración de las fuentes de energía renovable

Todo empieza en el año 1852 cuando Francesc Dalmau iluminó, utilizando una pila eléctrica, su farmacia de Barcelona.

 

Cartel

Cartel

Hasta la década de los 40: Electrificación incipiente.

En un primer momento lo más importante era disponer de energía y lo lograron a finales del siglo pasado, transformando una instalación hidromecánica en una hidroeléctrica, al acoplar un generador a la turbina y los motores eléctricos. Al principio el generador era de corriente continua, y era imposible transportar la electricidad. Esto obligaba a las industrias a ubicarse en los cauces de los ríos. Se inicia la electrificación de las poblaciones cercanas a los ríos. El desarrollo de la corriente alterna, definió una segunda época en que las industrias se alejaron del origen de la generación eléctrica y se empezó a incrementar la demanda de energía eléctrica.

 Años 1950-1970: Electrificación madura.

Disponer de energía eléctrica es tan importante como garantizar la calidad técnica y de servicio. Se lleva a cabo el desarrollo a gran escala de las centrales hidroeléctricas. La electricidad de origen térmico es cada vez más importante.. Se caracterizó por garantizar el suministro eléctrico lo que obligó a realizar un gran esfuerzo en la red de transporte para poder unir las diferentes “islas” que había en el país. Hubo un incremento de la potencia instalada hidráulica en un principio y en potencia térmica al final. Se empiezan a hacer planes de estabilización, de desarrollo, hay un espectacular crecimiento del turismo que hace que la demanda de energía sea muy superior a la prevista y por tanto la producción térmica pasó a ser la líder.

 A partir de 1970 – Electrificación con gran desarrollo tecnológico.

La energía hidroeléctrica es importante por su operatividad (puntas y regulación), pero la mayor parte de la curva de carga se realiza por las centrales térmicas. Hay un gran crecimiento de la térmica convencional y un desarrollo de la térmica nuclear al mismo tiempo que hay dificultades crecientes para hacer hidráulicas. Las hidroeléctricas pierden en volumen de generación pero aumentan en calidad de suministro. A partir de los 80 aparecen los ciclos combinados, que adquieren gran importancia respecto a las demás centrales porque tienen un rendimiento elevado, unos plazos de construcción reducidos y un impacto ambiental bajo.

 Siglo XXI – electrificación con la integración de las fuentes de energía renovable.

A partir de aquí, el siglo XXI se ha visto obligado a hacer frente a numerosos retos. El sistema de producción de energía eléctrica se encuentra inmerso en un proceso de transformación en su configuración, las fuentes de energía primaria que incluyen las renovables, las tecnologías a utilizar y los requisitos medioambientales. Además, aparecen otros elementos importantes a tener en cuenta vehículos eléctricos, tecnologías de almacenamiento, contadores inteligentes, redes inteligentes, gestión activa de la demanda, autoconsumo, etc. que se van poniendo en marcha poco a poco.

En definitiva, aparecen en el horizonte las Smart Cities y todo lo que conllevan.

¿Cómo llega la electricidad a nuestros hogares?¿Siempre se ha hecho igual?¿En un principio había los mismos elementos que ahora?

Dentro del mundo de la energía hay muchas variables y una de ellas es el proceso de electrificación es decir, las estructuras que hay para hacer llegar la electricidad a nuestros hogares. Vayamos paso a paso para poder entender como este proceso ha ido evolucionando con el tiempo. La electrificación la podemos dividir en 4 etapas históricas:

  • electrificación incipiente
  • electrificación madura
  • electrificación con gran desarrollo tecnológico
  • electrificación con la integración de las fuentes de energía renovable

Todo empieza en el año 1852 cuando Francesc Dalmau iluminó, utilizando una pila eléctrica, su farmacia de Barcelona.

 

Cartel

Cartel

Hasta la década de los 40: Electrificación incipiente.

En un primer momento lo más importante era disponer de energía y lo lograron a finales del siglo pasado, transformando una instalación hidromecánica en una hidroeléctrica, al acoplar un generador a la turbina y los motores eléctricos. Al principio el generador era de corriente continua, y era imposible transportar la electricidad. Esto obligaba a las industrias a ubicarse en los cauces de los ríos. Se inicia la electrificación de las poblaciones cercanas a los ríos. El desarrollo de la corriente alterna, definió una segunda época en que las industrias se alejaron del origen de la generación eléctrica y se empezó a incrementar la demanda de energía eléctrica.

 Años 1950-1970: Electrificación madura.

Disponer de energía eléctrica es tan importante como garantizar la calidad técnica y de servicio. Se lleva a cabo el desarrollo a gran escala de las centrales hidroeléctricas. La electricidad de origen térmico es cada vez más importante.. Se caracterizó por garantizar el suministro eléctrico lo que obligó a realizar un gran esfuerzo en la red de transporte para poder unir las diferentes “islas” que había en el país. Hubo un incremento de la potencia instalada hidráulica en un principio y en potencia térmica al final. Se empiezan a hacer planes de estabilización, de desarrollo, hay un espectacular crecimiento del turismo que hace que la demanda de energía sea muy superior a la prevista y por tanto la producción térmica pasó a ser la líder.

 A partir de 1970 – Electrificación con gran desarrollo tecnológico.

La energía hidroeléctrica es importante por su operatividad (puntas y regulación), pero la mayor parte de la curva de carga se realiza por las centrales térmicas. Hay un gran crecimiento de la térmica convencional y un desarrollo de la térmica nuclear al mismo tiempo que hay dificultades crecientes para hacer hidráulicas. Las hidroeléctricas pierden en volumen de generación pero aumentan en calidad de suministro. A partir de los 80 aparecen los ciclos combinados, que adquieren gran importancia respecto a las demás centrales porque tienen un rendimiento elevado, unos plazos de construcción reducidos y un impacto ambiental bajo.

 Siglo XXI – electrificación con la integración de las fuentes de energía renovable.

A partir de aquí, el siglo XXI se ha visto obligado a hacer frente a numerosos retos. El sistema de producción de energía eléctrica se encuentra inmerso en un proceso de transformación en su configuración, las fuentes de energía primaria que incluyen las renovables, las tecnologías a utilizar y los requisitos medioambientales. Además, aparecen otros elementos importantes a tener en cuenta vehículos eléctricos, tecnologías de almacenamiento, contadores inteligentes, redes inteligentes, gestión activa de la demanda, autoconsumo, etc. que se van poniendo en marcha poco a poco.

En definitiva, aparecen en el horizonte las Smart Cities y todo lo que conllevan.

Un Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>