Entendiendo la innovación en la educación

En nuestro artículo “La innovación de lo inamovible” nos centrábamos en la importancia de innovar en la educación, siempre teniendo en cuenta los factores que, en esencia, deben mantenerse. Aún así, hay una frase que nos ha acompañado a todos en alguna ocasión y que puede ser un arma de doble filo:

Todos los cambios son buenos

Cambiar implica o denota una situación diferente a la que había, y puede darse de forma aleatoria, sin intención, o bien de forma directa y totalmente dirigida. Debemos, pues, tener en cuenta el contexto que acompaña a la palabra “cambio” para poder sacar conclusiones sobre si éste es bueno o malo.

En muchas ocasiones la palabra cambio se asocia a una acción innovadora. Si preguntáramos a la gente que entiende por “innovación”, seguro que la mayoría de las personas hablarían de “cambio positivo”, de “cambio tecnológico”, de “un paso hacia adelante”… En definitiva, de la transformación de algo, a mejor.

¿Pero es esto siempre así?

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En nuestro artículo “La innovación de lo inamovible” nos centrábamos en la importancia de innovar en la educación, siempre teniendo en cuenta los factores que, en esencia, deben mantenerse. Aún así, hay una frase que nos ha acompañado a todos en alguna ocasión y que puede ser un arma de doble filo:

Todos los cambios son buenos

Cambiar implica o denota una situación diferente a la que había, y puede darse de forma aleatoria, sin intención, o bien de forma directa y totalmente dirigida. Debemos, pues, tener en cuenta el contexto que acompaña a la palabra “cambio” para poder sacar conclusiones sobre si éste es bueno o malo.

En muchas ocasiones la palabra cambio se asocia a una acción innovadora. Si preguntáramos a la gente que entiende por “innovación”, seguro que la mayoría de las personas hablarían de “cambio positivo”, de “cambio tecnológico”, de “un paso hacia adelante”… En definitiva, de la transformación de algo, a mejor.

¿Pero es esto siempre así?

¿Qué significa exactamente innovar?

Consultando el diccionario de la RAE, nos encontramos que “innovar” tiene dos acepciones diferentes:

  • Mudar o alterar algo, introduciendo novedades.
  • Volver algo a su anterior estado.

Se nos presentan dos definiciones que pueden parecer contrapuestas, siendo la segunda una acepción que nos puede parecer incluso totalmente opuesto a la idea de innovación que todos tenemos más interiorizada.

Sin embargo, en los dos casos encontramos un denominador común: innovar implica un cambio de la situación actual, ya sea para volver a un estado anterior, o bien para introducir nuevas acciones.

¿Necesita la educación una innovación?

Así, y teniendo en cuenta que innovar implica un cambio, podemos centrarnos en la innovación educativa. Tenemos sobre la mesa sistemas educativos que deben adaptarse a los nuevos tiempos, siguiendo la evolución social para así ayudar a los jóvenes a desenvolverse en la sociedad que los acogerá, siendo ciudadanos inteligentes con opinión crítica que darán soluciones a las diferentes situaciones que les planteará la vida.

¿El sistema educativo necesita innovación?

De manera general, podemos plantear un cambio en la educación desde dos ópticas diferentes:

  • Aplicar un nuevo método basándonos, o no, en la experiencia de otros proyectos y personas.
  • Cambiar la cultura de las personas que intervienen en el sistema ya existente.
Y, a su vez, un proyecto de innovación educativa no tiene porqué ser positivo por el mero hecho de implicar un cambio, tal y como hemos comentado. Para poder evaluar la innovación, tenemos que tener en cuenta los siguientes factores:
  • El resultado a medio y largo plazo del cambio, teniendo en cuenta el enfoque aplicado: ¿La aplicación del cambio se ha hecho de forma directa o progresiva?
  • El coste que ha supuesto.
  • La satisfacción de todos los agentes implicados en el proyecto.

Pero para todo ello, antes de iniciar el proyecto de innovación se debe determinar los objetivos del cambio y definir unos indicadores cuantificables que nos ayuden a medir el comportamiento de los factores anteriormente expuestos.

Es indudable que necesitamos un sistema educativo inclusivo que fomente entre los ciudadanos la construcción de un espacio de oportunidades, el diálogo, la convivencia y la participación. Sin embargo, este marco no puede tener como consecuencia que cualquier cambio aplicado en el sistema sea positivo.

Fotografías:

3 Comentarios

Maeda

Parece que todos los caminos lleven a Roma, a la inclusión, una palabra utilizada por muchos, para encontrar soluciones a muchas de las encrucijadas en que nos encontramos.

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Innovación en la educación

Creo que después de leer y releer varios artículos sobre innovación en la educación he sacado algo en claro, todos opinamos que:
Aplicar un nuevo métodos es necesario.
Cambiar el chip a los docentes, otorgándoles más importancia y formando les en nuevas tecnologías.

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