Los seis retos para educar en ciencias

¿A qué se enfrenta el profesor de tecnología, química o biología? ¿Cuáles son los retos de educar en ciencias en las aulas de hoy? Los alumnos no son los que eran hace veinte años: han cambiado sus motivaciones y sobre todo su actitud y su mirada sobre el mundo. Los métodos de aprendizaje del pasado ya no son efectivos hoy.

Nos encontramos en una transición del sistema de enseñanza a todos los niveles. ¿Y en qué debería afectar eso a la enseñanza científica? ¿Por qué, de un tiempo a esta parte, las materias de ciencias se consideran entre el alumnado duras, aburridas, difíciles? ¿Podemos cambiarlo? ¿Se puede enseñar ciencias creando pasión por ellas? (más…)

¿A qué se enfrenta el profesor de tecnología, química o biología? ¿Cuáles son los retos de educar en ciencias en las aulas de hoy? Los alumnos no son los que eran hace veinte años: han cambiado sus motivaciones y sobre todo su actitud y su mirada sobre el mundo. Los métodos de aprendizaje del pasado ya no son efectivos hoy.

Nos encontramos en una transición del sistema de enseñanza a todos los niveles. ¿Y en qué debería afectar eso a la enseñanza científica? ¿Por qué, de un tiempo a esta parte, las materias de ciencias se consideran entre el alumnado duras, aburridas, difíciles? ¿Podemos cambiarlo? ¿Se puede enseñar ciencias creando pasión por ellas?

Con motivo de la presentación del nuevo Espai Endesa – Museo Vilanova de la Electricidad, tuvimos el placer de tener durante a la Jornada a la Dra. Genina Calafell, investigadora y profesora de la Universitat Autónoma de Barcelona.

Durante la ponencia la Dra. Genina estuvo analizando los retos actuales de la educación científica. En el video al final de este post, puedes ver la ponencia en completo (está en catalá). Hemos querido hacer un resumen destacando los seis principales retos de la educación científica:

Educar en el contexto del valor de lo instantáneo

Históricamente, la sociedad tenía una concepción del tiempo cíclico: se sucedían los meses, las estaciones, los años. Con la revolución industrial, esta mentalidad evolucionó a una concepción lineal: hay que avanzar. Actualmente, podríamos decir que el contexto es puntillista: lo que tiene valor es lo que es instantáneo. Valoramos la instantaneidad y rapidez por encima de todo: cuanto más rápido, de más valor.

El primer reto del profesor de ciencias es educar en algo que permanezca, saber imprimir en el conocimiento del estudiante un saber que perdure en el tiempo y, sobre todo, que lo trascienda.

Educar desde los fenómenos

¿Una manera de lograr el reto 1? Yendo a los fenómenos como al origen del proceso educativo. Y no a cualquier fenómeno, si no a aquellos que son cotidianos para el alumno. Por ejemplo, a partir del análisis de un huevo y de preguntarse qué pasa en él para que salga un pollito, se deriva una interesante clase de naturales.

Los fenómenos se pueden analizar desde distintos niveles (micro y macro) y dar origen a diversos puntos de vista. Un método equivocado de aprendizaje es el que acaba con toda la clase contestando al unísono a la misma pregunta con una respuesta homogénea.

Hacer buenas preguntas para educar en ciencias

“Twitter 365 Project – Day 71”, obra de Richard Giles

La mejor herramienta: hacer buenas preguntas

Los fenómenos de la vida cotidiana suscitan preguntas en el ser humano desde una etapa muy temprana de su vida. Como hemos dicho, estos fenómenos pueden analizarse desde diferentes niveles, de manera que es esencial saber hacer preguntas que reúnan, simultáneamente, dos condiciones: que sean abiertas y focalizadas.

Lo que aparentemente parece contradictorio, se logra con un poco de práctica. Hay que tener en cuenta que la pregunta es la que comunica el objetivo del aprendizaje. Las preguntas tienen que partir de situaciones cotidianas y buscar el conocimiento científico. Por ello son preguntas sabias, en el sentido etimológico de la palabra: el origen de sabio es saborear.

Superar las barreras de las temáticas

Según lo dicho anteriormente, la propuesta de la educación por fenómenos se resumiría así: no aprendemos temáticas sino fenómenos cotidianos que analizamos desde un método científico. ¿Cuál es el resultado? Que se superan las barreras temáticas: un solo fenómeno nos da para hablar de lo que, en los libros de texto tradicionales, podrían ser dos temas diferentes.

Un ejemplo práctico: todos hemos estudiado por separado el sistema circulatorio y el digestivo. Si en cambio nos planteamos “¿Qué recorrido hace el agua que bebo para convertirse en una lágrima?”, nos obligamos a “atacar” ambos temas de una estocada. ¿No es eso más enriquecedor? ¿No es más real estudiar enlazando diversas áreas curriculares?

Imprescindible: crear situaciones estimulantes en ciencias

La educación científica tiene que ser un diálogo entre lo emocional y lo riguroso. Tendemos a explicar a los alumnos qué va a pasar: “Vas a plantar esta semilla en la tierra. La vas a regar cada día y dejar a la sombra. En unas semanas, te saldrán los primeros brotes”. Para un alumno, no hay nada más frustrante que le digan que ya se sabe qué va a pasar.

Qué distinto, en la situación anterior, dar a los alumnos la semilla y la tierra y que experimenten. ¿Qué le ha pasado al que ha dejado la maceta en un armario? ¿Y al que lo ha dejado al sol? ¿Y a aquel que lo ha regado con agua destilada?

Es fundamental incorporar el azar y la incertidumbre al aprendizaje. ¿Y por qué?

Plantear procesos abiertos en la educación en ciencias

El futuro que le espera al alumno, es también incierto e inesperado. ¡Y eso es fantástico! Una educación para el futuro tiene que darle las herramientas para que él sea capaz de decidir ante las situaciones inesperadas que se le planteen.

Las actividades innovadoras en el aula generan esta capacidad de innovación en los alumnos. Hay que enseñar a pensar, a pensar de una manera divergente.

Plantear procesos abiertos en el aula para educar en ciencias

  Con estos seis puntos, hemos tratado de plantear, en unas cuantas pinceladas, seis retos que sin duda dan mucho más de sí y sobre los que se podría escribir páginas y páginas.A modo de conclusión, nos parece los más acertado acabar con una pregunta que lleva dentro una parte de la respuesta:

¿Cómo conseguir una educación que trascienda el hoy cuando desconocemos el mañana?

Esta pregunta es para ti. ¡Nos interesa mucho tu opinión! Esperamos verla pronto en los comentarios para seguir hablando sobre este tema tan apasionante.

Un Comentario

Herman

¿Cómo conseguir una educación en ciencias que trascienda el hoy cuando desconocemos el mañana?

Considero que no es verdad que el mañana nos es completamente desconocido, podríamos hacer afirmaciones sobre el considerando la posibilidad de error, es decir dandonos un cierto intervalo de confianza en la prescisión de nuestras afirmaciones. para ello nos pueden ser útiles por lo menos algunos proverbios, dichos de la sabiduría popular, el conocimiento técnico, científico, particularmente el histórico y filosófico, nuestro punto de partida o de condiciones en la frontera entre el futuro y el pasado es nuestro presente, y los límites máximos las limitaciones naturales de recursos, espacio y tiempo.
Dejando a un lado la filosofía que pudiera ser consistente con lo anterior, pero usando algo de ello podemos identificar las probables necesidades educativas del mañana, y creo que hay algunas elementales como preparar a las generaciones ya presentes para el futuro próximo, que deberá ser capaqz de conservar las partes principales de nuestro legado, uno de ellos es que sean capaces de imprimir la replica de la capacidad de educar y sobrevivir a sus descendientes para que eso lo transmitan hasta el fin del mundo.
Hay un legado Griego del que me gustaría hacer una adaptación a la contemporaneidad, y es el de "Mente sana en cuerpo sano", y será así "Sociedad sana en ambiente sano", quiero decir que no solo debe saber, sino cuidar la natruraleza, conservar los recursos, los conocimientos, mejorarlos y crear nuevos, no se trata de nuevas obras de arte, sino de encotnrar conocimientos profundos y técnicas eficaces para la solución de los problemas que ya existen o que se vayan generando por las solucioines qaue se vayan poniendo en practica para la resolución de problemas pasados o en proceso de paliar o superar.
Lo dicho anteriormente incluye la educación.
Los problemas de esta se generan a raíz de algunos conceptos sociales popularizados desde dos fuentes, uno la observación de sucesos frecuentes y repetitivos, como por ejemplo aquel concepto de que los tontos estudian sociales y los inteligentes ciencias, lo que tiene efecto de círculo vicioso, por el deseo de las personas de no ser consideradas entre los tontos, por lo tanto los que creían tener evidencia de suficiencia para los estudios científicos incursionaban en ellas, mientras que los que no podían o no creían que podían cuando más aspiraban a grados en carreras desvinculadas de las ciencias positivas, ello conllevó a que se produjeran hasta ahora varias generaciones en áreas sociales sin las fortalezas necesarias para hacer frente a varios errores basicamente de tinto filosófico y basicamente proveniente de conclusiones que se tomarón democráticamente en alguna convención de físicos, eso que hicieron no puede ser considerado científico, aunque no es tan fácil defender que no fuera práctico, pues ahí se previlegió la experiencia, y con ello los conocimientos adquiridos a través de observaciones sensoriales y con ello el potenciamiento del uso de herrramientas de trabajo mátemáticas usadas para ello, esto es las que se usan dentro de la estadística y las probabilidades.
Así luego de grandes y decisivos saltos se ha derivado en realizar mallas curriculares por consenso, calificar al docente basandose en el criterio de los alumnos, o de personas vinculadas fuertemente a ellos como los representantes y padres de familia, lo cuál debe tener su lugar, pero el lugar apropiado no es el de la identificación de los conocimientos a ofrecer, los cuales deben derivar de las necesidades técnicas de los estudiantes y la sociedad sobre todo la futura inmediata previsible, tampoco la técnica docente, que debe calificarse pero con criterios estudiados a profundidad, concociendo las razones ligadas al conocimiento que se imparte, las características de los alumnos, los recursos disponibles, y las caracterísiticas del docente.
Se pudiera clasificar el aprendizaje de varias maneras, y quizas proponer otras clasificaciones adicionales, por ejemplo una de tantas: aprendizaje a corto, mediano y largo plazo.
Aprendizaje significativo: basado en los conocimientos previos
Aprendizaje de emergencia: Pára la prueba objetiva de mañana.
Aprendizajes fundamentales:
Suspendo aquí el ejemplo de enumeración.
A pesar de esa diversidad de criterios hay algunos que serían metacriterios y que deberían de cumplir todas las propuestas para poder considerarse viables a largo plazo.
Como:
El aprendizaje debe ser resistente al tiempo por lo menos los más importantes, y vitales.
Debe ser consistente con el sentido común, aunque no necesariamente intuitivo.
Debe ser ordenado de tal manera que exista una estructura de conocimiento claramente identificable, que inician en los conocimientos previos y que derivan en los conocimientos complejos.
Capaces de producir respuestas oportunas en circunstancias de interpelación de conocimientos relativamente abierta, que en principio es más dificil que el cuestionario de pruebas objetivas, que sin embargo tiene sus ventajas en ciertas circunstancias como por ejemplo para prevenir arbitrariedades en las evaluaciones.
El tema parece apasionante pero lo dejo para otro día hay bastante que escribir, espero sus comentarios.

Contestar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


× 2 = ocho


*