El magnetismo de William Gilbert

La profesionalidad que demostró William Gilbert ante sus numerosos estudios y experimentos ha hecho que sus descubrimientos sigan siendo, hoy día, aportaciones fundamentales para la ciencia. Fue alabado y muy considerado hasta por el gran Galileo, diciendo de él: “grande hasta un grado que resultaba envidiable”.

Pero, ¿de qué experimentos estamos hablando? ¿A qué se dedicó en cuerpo y alma William Gilbert? ¿Qué conclusiones obtuvo?

Buscando el camino

Nacido en Colchester, Inglaterra, en 1544, tuvo unos inicios no muy fáciles en la ciencia ya que, podríamos decir, se vio obligado a aceptar las teorías científicas del momento, basadas en la filosofía natural aristotélica, la medicina de Galeno y la astronomía de Ptolomeo. Todas estas ideas eran bastante conservadoras.  En su nueva etapa en Londres, a la vuelta de terminar sus estudios en Física y Medicina, rechazó totalmente ese conservadurismo científico y se ancló en las teorías de Copérnico, siendo uno de los primeros en Inglaterra en aceptarlas.

Fue elegido miembro del Royal College of Physicians, en 1600. Es en este momento cuando la reina Isabel I lo nombra su médico personal y le invita a investigar el funcionamiento de los imanes, para mejorar las brújulas en navegación.

Es entonces cuando su destino cambia.

William Gilbert

William Gilbert

Élektron o… ¡electricidad!

Los estudios en la corte dieron sus frutos en el mismo año de 1600 cuando redactó los seis libros que constituyen “De Magnete, Magneticisque Corporibus, et de Magno Magnete Tellure”, (“Sobre el imán y los cuerpos magnéticos y sobre el gran imán la Tierra”). Conocido como “De Magnete”, puede considerarse la primera gran obra de la física experimental. Es, sin lugar a dudas, la base principal de los fundamentos de la electroestática y el magnetismo.

¿Por qué le debemos a Gilbert la acuñación del término electricidad?

Para la explicación tenemos que marcharnos muy lejos en la Historia. Nada menos que hacia el año 600 a.C. Tales de Mileto descubrió que al frotar el ámbar con un paño, adquiría el poder de atracción sobre algunos objetos y, si se frotaba durante mucho más tiempo, se obtenía una pequeña chispa. Aun así, no halló una explicación.

Este mismo experimento en manos de Gilbert dio la justificación buscada durante tantos y tantos siglos. Comprobó que se producía una transferencia de carga entre ambos materiales y bautizó la atracción resultante con la palabra latina electricus, fuerza eléctrica o electricidad, en honor al nombre griego del ámbar, élektron. Todo ello, le llevó a inventar el electroscopio, gracias al cual pudo determinar la presencia de cargas eléctricas, descubriendo otros materiales que actuaban igual que el ámbar, con esa propiedad magnética, clasificándolos como cuerpos eléctricos (conductores). Mientras que los que no ejercían atracción alguna los denominó cuerpos no eléctricos (aislantes).

Experimento Terella

En el descubrimiento de cosas secretas y en la investigación de las causas ocultas, los experimentos seguros proporcionan y demuestran sólidos argumentos en comparación con probables conjeturas y las opiniones de los especuladores filosóficos de tipo común”. Es así como Gilbert comienza su “De Magnete”, advirtiendo ya su forma de proceder, guiado por la experimentación, observación e innovación.

¿Qué experimento realizó para demostrar la hipótesis de que la Tierra es un imán de fuerte atracción? Construyó un pequeño globo de magnetita, llamado Terella (tierra pequeña). Añadió la aguja de una brújula de pequeño tamaño que podía girar libremente sobre un pedestal. La aguja de la brújula apuntaba al norte-sur (en la dirección de los polos). Descubrió Gilbert que giraba hacia abajo, variando el ángulo de inclinación en función de la posición de la brújula, debido a que el planeta Tierra actúa como un gigantesco imán. A partir de este modelo, propuso una ley para determinar la inclinación de la aguja magnética en todos los puntos del planeta. Se considera el fundamento del geomagnetismo.

Grandes aportaciones a la ciencia

“Bien podría uno sentir que Gilbert había inventado todo el proceso de la ciencia moderna en lugar de descubrir, simplemente, las leyes básicas del magnetismo y la electricidad estática. Sin duda fue el primero en tener la tenacidad necesaria para trabajar metódicamente una rama entera de la física, apelando a la experimentación y a través del razonamiento. El trabajo de Gilbert conformó el patrón para el tratamiento posterior de otras partes de la física y más tarde para materias de química y biología”.

Con estas palabras de Derek Price, resumimos lo importante que ha sido la figura de William Gilbert. Alentó a grandes físicos y astrónomos como Kepler, Hooke e incluso a Newton. Formó parte de la Revolución científica que se estaba fraguando desde el siglo anterior, y unida a la Revolución Industrial se acabó por modificar, algo tiempo después, la concepción del mundo, ya que los grandes avances introducidos hicieron que la vida se transformara muy notablemente. Así, la historia de la humanidad sufrió un hecho insólito.

Pero esto es otra historia…

 

La profesionalidad que demostró William Gilbert ante sus numerosos estudios y experimentos ha hecho que sus descubrimientos sigan siendo, hoy día, aportaciones fundamentales para la ciencia. Fue alabado y muy considerado hasta por el gran Galileo, diciendo de él: “grande hasta un grado que resultaba envidiable”.

Pero, ¿de qué experimentos estamos hablando? ¿A qué se dedicó en cuerpo y alma William Gilbert? ¿Qué conclusiones obtuvo?

Buscando el camino

Nacido en Colchester, Inglaterra, en 1544, tuvo unos inicios no muy fáciles en la ciencia ya que, podríamos decir, se vio obligado a aceptar las teorías científicas del momento, basadas en la filosofía natural aristotélica, la medicina de Galeno y la astronomía de Ptolomeo. Todas estas ideas eran bastante conservadoras.  En su nueva etapa en Londres, a la vuelta de terminar sus estudios en Física y Medicina, rechazó totalmente ese conservadurismo científico y se ancló en las teorías de Copérnico, siendo uno de los primeros en Inglaterra en aceptarlas.

Fue elegido miembro del Royal College of Physicians, en 1600. Es en este momento cuando la reina Isabel I lo nombra su médico personal y le invita a investigar el funcionamiento de los imanes, para mejorar las brújulas en navegación.

Es entonces cuando su destino cambia.

William Gilbert

William Gilbert

Élektron o… ¡electricidad!

Los estudios en la corte dieron sus frutos en el mismo año de 1600 cuando redactó los seis libros que constituyen “De Magnete, Magneticisque Corporibus, et de Magno Magnete Tellure”, (“Sobre el imán y los cuerpos magnéticos y sobre el gran imán la Tierra”). Conocido como “De Magnete”, puede considerarse la primera gran obra de la física experimental. Es, sin lugar a dudas, la base principal de los fundamentos de la electroestática y el magnetismo.

¿Por qué le debemos a Gilbert la acuñación del término electricidad?

Para la explicación tenemos que marcharnos muy lejos en la Historia. Nada menos que hacia el año 600 a.C. Tales de Mileto descubrió que al frotar el ámbar con un paño, adquiría el poder de atracción sobre algunos objetos y, si se frotaba durante mucho más tiempo, se obtenía una pequeña chispa. Aun así, no halló una explicación.

Este mismo experimento en manos de Gilbert dio la justificación buscada durante tantos y tantos siglos. Comprobó que se producía una transferencia de carga entre ambos materiales y bautizó la atracción resultante con la palabra latina electricus, fuerza eléctrica o electricidad, en honor al nombre griego del ámbar, élektron. Todo ello, le llevó a inventar el electroscopio, gracias al cual pudo determinar la presencia de cargas eléctricas, descubriendo otros materiales que actuaban igual que el ámbar, con esa propiedad magnética, clasificándolos como cuerpos eléctricos (conductores). Mientras que los que no ejercían atracción alguna los denominó cuerpos no eléctricos (aislantes).

Experimento Terella

En el descubrimiento de cosas secretas y en la investigación de las causas ocultas, los experimentos seguros proporcionan y demuestran sólidos argumentos en comparación con probables conjeturas y las opiniones de los especuladores filosóficos de tipo común”. Es así como Gilbert comienza su “De Magnete”, advirtiendo ya su forma de proceder, guiado por la experimentación, observación e innovación.

¿Qué experimento realizó para demostrar la hipótesis de que la Tierra es un imán de fuerte atracción? Construyó un pequeño globo de magnetita, llamado Terella (tierra pequeña). Añadió la aguja de una brújula de pequeño tamaño que podía girar libremente sobre un pedestal. La aguja de la brújula apuntaba al norte-sur (en la dirección de los polos). Descubrió Gilbert que giraba hacia abajo, variando el ángulo de inclinación en función de la posición de la brújula, debido a que el planeta Tierra actúa como un gigantesco imán. A partir de este modelo, propuso una ley para determinar la inclinación de la aguja magnética en todos los puntos del planeta. Se considera el fundamento del geomagnetismo.

Grandes aportaciones a la ciencia

“Bien podría uno sentir que Gilbert había inventado todo el proceso de la ciencia moderna en lugar de descubrir, simplemente, las leyes básicas del magnetismo y la electricidad estática. Sin duda fue el primero en tener la tenacidad necesaria para trabajar metódicamente una rama entera de la física, apelando a la experimentación y a través del razonamiento. El trabajo de Gilbert conformó el patrón para el tratamiento posterior de otras partes de la física y más tarde para materias de química y biología”.

Con estas palabras de Derek Price, resumimos lo importante que ha sido la figura de William Gilbert. Alentó a grandes físicos y astrónomos como Kepler, Hooke e incluso a Newton. Formó parte de la Revolución científica que se estaba fraguando desde el siglo anterior, y unida a la Revolución Industrial se acabó por modificar, algo tiempo después, la concepción del mundo, ya que los grandes avances introducidos hicieron que la vida se transformara muy notablemente. Así, la historia de la humanidad sufrió un hecho insólito.

Pero esto es otra historia…

 

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