¿Estamos preparados para la movilidad sostenible?

¿Quién tiene que estar preparado ante tal fenómeno? ¿Por qué hay que estarlo? ¿Están las ciudades adaptadas a este nuevo modelo de transporte? ¿Cómo lo han recibido los ciudadanos?

En los últimos años, los coches eléctricos han comenzado a circular por las calles de nuestras ciudades apostando por las energías renovables y la 0 emisión de CO2. Estos vehículos están llegando cada vez a más y más personas. Las bicicletas eléctricas también se están viendo cada vez más en las calles, así como los patinetes eléctricos. Este artículo va a estar centrado en el empleo de estos últimos como medio de transporte, por su reciente implantación y por ser los que más controversia están generando.

El patinete eléctrico, amigo o estorbo.

Para comenzar, parece, y realmente es, muy sencillo el uso de esta nueva modalidad. Son de fácil manejo: tras instalar la aplicación en el móvil de la empresa en cuestión, te registras, escaneas el código QR que encontrarás en el patinete y listo. Te aparecerá un mapa con los patinetes disponibles en la ciudad, la carga que tienen y cuántos kilómetros podrás recorrer. Para finalizar el trayecto habrá que aparcar este vehículo en un lugar seguro y en el que esté permitido su estacionamiento, para a continuación acceder nuevamente a la aplicación con el fin de bloquear y dar por terminado el viaje. El importe se pagará mediante tarjeta de crédito, a través de la app. Generalmente se encuentra en 1€ por desbloqueo y 15cts. por cada minuto de uso.

Pero no todo resulta tan fácil. ¿Qué ocurre con la legislación sobre este transporte? ¿Qué se entiende por aparcarlo en un lugar seguro o donde se permita su estacionamiento? La irrupción fue tan repentina y masiva que las ciudades se vieron desbordadas ante el empleo de patinetes eléctricos.

Madrid, por ejemplo, aprobó una ordenanza de movilidad sostenible para equiparar los patinetes eléctricos a las bicicletas y que permitía circular por casi todas las calles de la capital a una velocidad de 30 km/h. Por su parte, Zaragoza, tampoco conocía exactamente qué medidas implantar: ¿por dónde deben circular los patinetes (públicos o privados)? ¿Se pueden dejar aparcados encima de la acera, en cualquier lugar, o deben amarrarse a algún punto? ¿Deberían pagar una tasa las empresas por usar el espacio público? ¿Habría que limitar el número de vehículos que se “sueltan” por la ciudad? ¿Pueden emplearse los aparcabicis de la calle? Todas estas dudas les fueron asaltando. Algunos alcaldes, como Joan Ribó en Valencia, decidió retirarlos ante la falta de una normativa clara ya que entorpecían el tráfico de los peatones.

Ante el peligro que se veía venir, las normativas comenzaron a redactarse. Así, aunque no existe una legislación de patinetes eléctricos a nivel estatal, los Ayuntamientos, desde este año, están aprobando ordenanzas para su regulación en cuanto a la edad mínima para su uso, zonas de circulación y otros requisitos.

Bien es cierto, que la falta de una normativa específica y homogénea genera entre peatones y conductores inseguridad por la presencia de este tipo de vehículo en las vías.

“No puede ser que cada municipio tenga su propia normativa, porque con esta diversificación al usuario no le queda claro cómo actuar”, explica Jorge Castellanos, responsable de movilidad del RACE -Club que nació con el objetivo de proteger a los automovilistas hace más de 110 años-. Por este motivo, el Gobierno está preparando un Real Decreto sobre Vehículos de Movilidad Personal (VMP), con las siguientes novedades:

  • Limita la velocidad entre 6 y 25 km/h.
  • No se consideran vehículos a motor y por tanto no están obligados a contratar un seguro (cuando son propiedad de un particular porque los ayuntamientos sí están exigiendo un seguro a las empresas de alquiler).
  • Se les prohíbe circular por vías interurbanas.
  • No necesitan permiso de circulación, aunque sí se les obliga a tener un certificado de circulación.

Mientras tanto, la única base legal sobre la que los Ayuntamientos aprueban sus ordenanzas, es la Instrucción 16/V-124 publicada en 2016 por la Dirección General de Tráfico -DGT-. En este documento se clasifican los vehículos de movilidad personal en tres tipos. Los patinetes eléctricos están incluidos dentro del Tipo A (velocidad limitada a 20 km/h) y del Tipo B (velocidad limitada a 30 km/h). No se establecen otras limitaciones o especificaciones por lo que es muy genérico y ambiguo.

La DGT también está buscando acelerar los trámites regulatorios, sobre todo, a raíz del primer accidente en 2018 que causó la muerte a una señora de 92 años en Esplugues de Llobregat (Barcelona). Parece que tienen bastante claro que los patinetes tendrán prohibido circular por la acera, donde la prioridad es del peatón en todo momento. Los aparatos de dos ruedas deberán hacerlo por la calzada, ya sea por el carril bici -en caso de haberlo- o compartiendo espacio con el resto de vehículos. Pero mientras tanto… impera la ley de cada ciudad.

Un ejemplo de mal uso del patinete eléctrico.

Un ejemplo de mal uso del patinete eléctrico.

Datos para ponernos en situación

En el último año, en España ya circulan más de 20.000 Vehículos de Movilidad Personal, la mayoría de ellos patinetes eléctricos, de los cuales 5.000 se encuentran en Madrid, según datos de la Asociación de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal. Así, la capital de España, Barcelona y Valencia son las ciudades españolas donde más se utiliza el patinete eléctrico.

Estudios recientes muestran que casi 11 millones de personas afirman estar dispuestos a usar los VMP como medio de transporte habitual y más de 2 millones dicen tener previsto comprarse uno en los próximos meses. Aun así, casi 25 millones de españoles (72%) consideran que los VMP son un “auténtico riesgo” para la seguridad vial y el 95% cree que los usuarios de estos vehículos “no respetan las normas de circulación”.

Según datos de la Fiscalía de Seguridad Vial, en 2018 hubo 273 accidentes con Vehículos de Movilidad Personal, en los que se registraron 5 víctimas mortales. Para 2019 (año en curso), de acuerdo a estimaciones de la Fundación Línea Directa, apuntan a que el número de fallecidos con patinetes eléctricos se puede triplicar. Los últimos análisis especifican que en 9 de cada 10 casos la responsabilidad del accidente era del VMP por haber hecho una imprudencia.

Conclusión

Los objetivos de este nuevo modelo de movilidad son 100% coherentes con las nuevas políticas de sostenibilidad basadas en la reducción del impacto sobre el medio ambiente y en la lucha contra el cambio climático. Quedando reflejado en varios de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, establecidos por la ONU en su Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

Tenemos que apostar por estos avances que nos proporcionan un transporte no contaminante, accesible, barato y útil. Además, con los progresos que se están haciendo en cuanto a las Smart Cities, la eMobility ayuda enormemente a los ciudadanos en su vida cotidiana.

Pero, lamentablemente, está claro que una ley estatal es necesaria para que todo aquel que emplee los patinetes conozca cómo y dónde utilizarlos. En ningún momento, la seguridad de los ciudadanos debería verse afectada. Así… acabamos este artículo de la misma manera que lo empezábamos… ¿Estamos preparados para la movilidad sostenible?

¿Quién tiene que estar preparado ante tal fenómeno? ¿Por qué hay que estarlo? ¿Están las ciudades adaptadas a este nuevo modelo de transporte? ¿Cómo lo han recibido los ciudadanos?

En los últimos años, los coches eléctricos han comenzado a circular por las calles de nuestras ciudades apostando por las energías renovables y la 0 emisión de CO2. Estos vehículos están llegando cada vez a más y más personas. Las bicicletas eléctricas también se están viendo cada vez más en las calles, así como los patinetes eléctricos. Este artículo va a estar centrado en el empleo de estos últimos como medio de transporte, por su reciente implantación y por ser los que más controversia están generando.

El patinete eléctrico, amigo o estorbo.

Para comenzar, parece, y realmente es, muy sencillo el uso de esta nueva modalidad. Son de fácil manejo: tras instalar la aplicación en el móvil de la empresa en cuestión, te registras, escaneas el código QR que encontrarás en el patinete y listo. Te aparecerá un mapa con los patinetes disponibles en la ciudad, la carga que tienen y cuántos kilómetros podrás recorrer. Para finalizar el trayecto habrá que aparcar este vehículo en un lugar seguro y en el que esté permitido su estacionamiento, para a continuación acceder nuevamente a la aplicación con el fin de bloquear y dar por terminado el viaje. El importe se pagará mediante tarjeta de crédito, a través de la app. Generalmente se encuentra en 1€ por desbloqueo y 15cts. por cada minuto de uso.

Pero no todo resulta tan fácil. ¿Qué ocurre con la legislación sobre este transporte? ¿Qué se entiende por aparcarlo en un lugar seguro o donde se permita su estacionamiento? La irrupción fue tan repentina y masiva que las ciudades se vieron desbordadas ante el empleo de patinetes eléctricos.

Madrid, por ejemplo, aprobó una ordenanza de movilidad sostenible para equiparar los patinetes eléctricos a las bicicletas y que permitía circular por casi todas las calles de la capital a una velocidad de 30 km/h. Por su parte, Zaragoza, tampoco conocía exactamente qué medidas implantar: ¿por dónde deben circular los patinetes (públicos o privados)? ¿Se pueden dejar aparcados encima de la acera, en cualquier lugar, o deben amarrarse a algún punto? ¿Deberían pagar una tasa las empresas por usar el espacio público? ¿Habría que limitar el número de vehículos que se “sueltan” por la ciudad? ¿Pueden emplearse los aparcabicis de la calle? Todas estas dudas les fueron asaltando. Algunos alcaldes, como Joan Ribó en Valencia, decidió retirarlos ante la falta de una normativa clara ya que entorpecían el tráfico de los peatones.

Ante el peligro que se veía venir, las normativas comenzaron a redactarse. Así, aunque no existe una legislación de patinetes eléctricos a nivel estatal, los Ayuntamientos, desde este año, están aprobando ordenanzas para su regulación en cuanto a la edad mínima para su uso, zonas de circulación y otros requisitos.

Bien es cierto, que la falta de una normativa específica y homogénea genera entre peatones y conductores inseguridad por la presencia de este tipo de vehículo en las vías.

“No puede ser que cada municipio tenga su propia normativa, porque con esta diversificación al usuario no le queda claro cómo actuar”, explica Jorge Castellanos, responsable de movilidad del RACE -Club que nació con el objetivo de proteger a los automovilistas hace más de 110 años-. Por este motivo, el Gobierno está preparando un Real Decreto sobre Vehículos de Movilidad Personal (VMP), con las siguientes novedades:

  • Limita la velocidad entre 6 y 25 km/h.
  • No se consideran vehículos a motor y por tanto no están obligados a contratar un seguro (cuando son propiedad de un particular porque los ayuntamientos sí están exigiendo un seguro a las empresas de alquiler).
  • Se les prohíbe circular por vías interurbanas.
  • No necesitan permiso de circulación, aunque sí se les obliga a tener un certificado de circulación.

Mientras tanto, la única base legal sobre la que los Ayuntamientos aprueban sus ordenanzas, es la Instrucción 16/V-124 publicada en 2016 por la Dirección General de Tráfico -DGT-. En este documento se clasifican los vehículos de movilidad personal en tres tipos. Los patinetes eléctricos están incluidos dentro del Tipo A (velocidad limitada a 20 km/h) y del Tipo B (velocidad limitada a 30 km/h). No se establecen otras limitaciones o especificaciones por lo que es muy genérico y ambiguo.

La DGT también está buscando acelerar los trámites regulatorios, sobre todo, a raíz del primer accidente en 2018 que causó la muerte a una señora de 92 años en Esplugues de Llobregat (Barcelona). Parece que tienen bastante claro que los patinetes tendrán prohibido circular por la acera, donde la prioridad es del peatón en todo momento. Los aparatos de dos ruedas deberán hacerlo por la calzada, ya sea por el carril bici -en caso de haberlo- o compartiendo espacio con el resto de vehículos. Pero mientras tanto… impera la ley de cada ciudad.

Un ejemplo de mal uso del patinete eléctrico.

Un ejemplo de mal uso del patinete eléctrico.

Datos para ponernos en situación

En el último año, en España ya circulan más de 20.000 Vehículos de Movilidad Personal, la mayoría de ellos patinetes eléctricos, de los cuales 5.000 se encuentran en Madrid, según datos de la Asociación de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal. Así, la capital de España, Barcelona y Valencia son las ciudades españolas donde más se utiliza el patinete eléctrico.

Estudios recientes muestran que casi 11 millones de personas afirman estar dispuestos a usar los VMP como medio de transporte habitual y más de 2 millones dicen tener previsto comprarse uno en los próximos meses. Aun así, casi 25 millones de españoles (72%) consideran que los VMP son un “auténtico riesgo” para la seguridad vial y el 95% cree que los usuarios de estos vehículos “no respetan las normas de circulación”.

Según datos de la Fiscalía de Seguridad Vial, en 2018 hubo 273 accidentes con Vehículos de Movilidad Personal, en los que se registraron 5 víctimas mortales. Para 2019 (año en curso), de acuerdo a estimaciones de la Fundación Línea Directa, apuntan a que el número de fallecidos con patinetes eléctricos se puede triplicar. Los últimos análisis especifican que en 9 de cada 10 casos la responsabilidad del accidente era del VMP por haber hecho una imprudencia.

Conclusión

Los objetivos de este nuevo modelo de movilidad son 100% coherentes con las nuevas políticas de sostenibilidad basadas en la reducción del impacto sobre el medio ambiente y en la lucha contra el cambio climático. Quedando reflejado en varios de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, establecidos por la ONU en su Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

Tenemos que apostar por estos avances que nos proporcionan un transporte no contaminante, accesible, barato y útil. Además, con los progresos que se están haciendo en cuanto a las Smart Cities, la eMobility ayuda enormemente a los ciudadanos en su vida cotidiana.

Pero, lamentablemente, está claro que una ley estatal es necesaria para que todo aquel que emplee los patinetes conozca cómo y dónde utilizarlos. En ningún momento, la seguridad de los ciudadanos debería verse afectada. Así… acabamos este artículo de la misma manera que lo empezábamos… ¿Estamos preparados para la movilidad sostenible?

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