Hypatia de Alejandría

“Conserva celosamente tu derecho a reflexionar, porque incluso el hecho de pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto”. Hypatia de Alejandría (c.370 – 415).

¿Por qué un personaje histórico?

Pero… ¿esto no es un blog sobre electricidad, ciencia, medio ambiente, educación…? ¿Qué hacemos hablando de Hypatia? ¿Nos hemos vuelto locos y ahora va a ser un blog de Historia?

El personaje que hoy nos ocupa, Hypatia, fue una figura histórica de relevancia entre el siglo IV y V, gran filósofa e investigadora conocida como la primera mujer científica de la historia. En Hypatia recalan tanto aspectos históricos como científicos, por lo que esa fusión creemos que merece una mención en nuestro blog. ¿Por qué es considerada la primera mujer científica de la historia? ¿Cómo contribuyó a la ciencia para merecer tal título? Veamos sus aportaciones.

Su obra científica

Lamentablemente, todos sus escritos originales se han perdido, pero existen numerosas referencias a ellos, gracias a las cuales podemos conocer la obra que Hypatia desarrolló.

Escribió un comentario sobre la Aritmética de Diofanto -considerado el padre del álgebra- donde perfecciona los modelos de las ecuaciones algebraicas, proponiendo nuevas soluciones y problemas. El historiador P. Tannery sugiere que todos los manuscritos existentes conocidos a este respecto derivan de una fuente común: el comentario de Hypatia.

También escribió, en ocho libros, un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio -curvas que aparecen al cortar un cono con un plano como las circunferencias, elipses, parábolas e hipérbolas-. Así es como se pudo estudiar las órbitas irregulares de los planetas. Colaboró con su padre en la revisión, mejora y edición de los Elementos de la Geometría de Euclides, cuya edición es la que aún se emplea en nuestros días.

Su tercera y más destacada obra es el comentario a la Syntaxis Mathematica de Ptolomeo -conocido como Almagesto el tratado matemático y astronómico más importante hasta las aportaciones de Copérnico en el siglo XVI. El comentario de Hypatia, conocido como Canon Astronómico, corresponde con una actualización de las tablas ptolemaicas, donde mejora los cálculos de los movimientos de los astros descritos por Ptolomeo.

A partir de las cartas de Sinesio, una de las pocas fuentes que recogen la vida y obra de Hypatia, podemos situar a nuestra protagonista dentro de la escuela neoplatónica cuyas ideas parten de los pitagóricos. Lo que nos interesa para este artículo es destacar su principal contribución a la cosmología. Para ellos, la Tierra no era el centro del universo; sino que era un planeta más, alrededor del Sol. Un paso colosal teniendo en cuenta las concepciones existentes hasta el momento. Esta visión del universo no era nueva: ya en el siglo III a.C. se empezó a fraguar esta teoría heliocéntrica con Aristarco de Samos, pero los escritos se perdieron y solamente quedaban algunas referencias históricas.

Así, fiel a su corriente, Hypatia mantuvo la tesis heliocentrista cuestionando en sus estudios la teoría geocéntrica de Ptolomeo. Y aquí viene un hecho trascendental para la historia de la ciencia: es muy posible que Copérnico leyese estos trabajos de Hypatia cuando estuvo en Florencia estudiando la obra de Ptolomeo, ya que el único ejemplar que se conservaba estaba en la biblioteca de los Médicis en dicha ciudad. Eso implicaría que la obra de Hypatia tuviese una influencia directa en Copérnico y por ende en la Revolución Científica en el Renacimiento, uno de los momentos cruciales para el desarrollo del heliocentrismo, ya en el siglo XVI. Momento en el que se publicó De revolutionibus orbium coelestium de Copérnico donde consolida sus argumentos sobre un universo construido alrededor de un sol central.

Así, vemos que Hypatia destacó por los comentarios que realizó de obras anteriores. Considerado, quizá, un trabajo menor, no le resta importancia ya que estos comentarios cumplían una función muy respetable, pues permitieron la transmisión del saber de siglos anteriores hasta nuestros días, además de responder a un objetivo sobre todo pedagógico ya que acercaba y facilitaba a los alumnos la comprensión de las grandes obras de la astronomía y las matemáticas. Es más, estos trabajos mostraban de manera fehaciente la capacidad científica de Hypatia que quedó también patentada en las mejoras en diversos artilugios, ya que también se interesó por la mecánica y las tecnologías prácticas.

Destaca su mejora del astrolabio -inventado por Hiparco de Nicea y popularizado por Ptolomeo en su libro Almagesto– que mejoró su uso en astronomía ya que servía para medir la posición de las estrellas, el Sol y los planetas. El interés de Hypatia por los cuerpos celestes la llevó a confeccionar un planisferio.

Astrolabio del siglo XI, construido en un taller de Toledo, similar al que pudo construir Hypatia.

Astrolabio del siglo XI, construido en un taller de Toledo, similar al que pudo construir Hypatia.

 

Ejemplo de planisferio celeste.

Ejemplo de planisferio celeste.

 

También desarrolló un aparato para la destilación del agua, así como un hidroscopio para medir la presencia y el nivel del agua, y un hidrómetro para determinar el peso específico de los líquidos. Por último, se la supone inventora del aerómetro, instrumento que se usa para medir las propiedades físicas del aire u otros gases. Estos aparatos estaban basados en el trabajo previo de Arquímedes.

Lo que han dicho de ella

A lo largo de los testimonios recogidos sobre Hypatia, podemos conocer hoy día su gran trabajo. Resumamos algunos de ellos para terminar de ver el alcance tan importante que tuvo:

Sócrates Escolástico, que recoge varias opiniones sobre ella, dice: “Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hypatia, hija del filósofo Teón, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo”. “Llegó a tal grado de cultura que superó a todos los filósofos contemporáneos, heredó la escuela platónica que había sido renovada en tiempos de Plotino, y explicaba todas las ciencias filosóficas a quienes lo deseaban. Por eso quienes deseaban pensar de modo filosófico acudían hacia ella de todas partes”.

Por otra parte, tanto Filostorgio como Damascio señalan que Hypatia aventajó a su padre en saber, en astronomía y en su dedicación a la filosofía: “Aprendió de su padre las ciencias matemáticas, pero resultó mucho mejor que el maestro, sobre todo en el arte de la observación de los astros”. “De naturaleza más noble que su padre, no se contentó con el saber que viene a través de las ciencias matemáticas a las que él la había introducido, sino que, no sin altura de espíritu, se dedicó también a las otras enseñanzas filosóficas”.

Nos gustaría destacar el film Ágora (2009), de Alejandro Amenábar, donde representa la figura de Hypatia y la situación social del momento de manera fidedigna a la realidad. Os dejamos el tráiler aquí por si os animáis a ver la película.

Otras tantas mujeres a lo largo de la historia se convirtieron en grandes científicas. Unas más conocidas que otras. Por ello, aprovechamos para dejaros enlace a nuestro artículo sobre el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para descubrir quiénes fueron.

“Conserva celosamente tu derecho a reflexionar, porque incluso el hecho de pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto”. Hypatia de Alejandría (c.370 – 415).

¿Por qué un personaje histórico?

Pero… ¿esto no es un blog sobre electricidad, ciencia, medio ambiente, educación…? ¿Qué hacemos hablando de Hypatia? ¿Nos hemos vuelto locos y ahora va a ser un blog de Historia?

El personaje que hoy nos ocupa, Hypatia, fue una figura histórica de relevancia entre el siglo IV y V, gran filósofa e investigadora conocida como la primera mujer científica de la historia. En Hypatia recalan tanto aspectos históricos como científicos, por lo que esa fusión creemos que merece una mención en nuestro blog. ¿Por qué es considerada la primera mujer científica de la historia? ¿Cómo contribuyó a la ciencia para merecer tal título? Veamos sus aportaciones.

Su obra científica

Lamentablemente, todos sus escritos originales se han perdido, pero existen numerosas referencias a ellos, gracias a las cuales podemos conocer la obra que Hypatia desarrolló.

Escribió un comentario sobre la Aritmética de Diofanto -considerado el padre del álgebra- donde perfecciona los modelos de las ecuaciones algebraicas, proponiendo nuevas soluciones y problemas. El historiador P. Tannery sugiere que todos los manuscritos existentes conocidos a este respecto derivan de una fuente común: el comentario de Hypatia.

También escribió, en ocho libros, un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio -curvas que aparecen al cortar un cono con un plano como las circunferencias, elipses, parábolas e hipérbolas-. Así es como se pudo estudiar las órbitas irregulares de los planetas. Colaboró con su padre en la revisión, mejora y edición de los Elementos de la Geometría de Euclides, cuya edición es la que aún se emplea en nuestros días.

Su tercera y más destacada obra es el comentario a la Syntaxis Mathematica de Ptolomeo -conocido como Almagesto el tratado matemático y astronómico más importante hasta las aportaciones de Copérnico en el siglo XVI. El comentario de Hypatia, conocido como Canon Astronómico, corresponde con una actualización de las tablas ptolemaicas, donde mejora los cálculos de los movimientos de los astros descritos por Ptolomeo.

A partir de las cartas de Sinesio, una de las pocas fuentes que recogen la vida y obra de Hypatia, podemos situar a nuestra protagonista dentro de la escuela neoplatónica cuyas ideas parten de los pitagóricos. Lo que nos interesa para este artículo es destacar su principal contribución a la cosmología. Para ellos, la Tierra no era el centro del universo; sino que era un planeta más, alrededor del Sol. Un paso colosal teniendo en cuenta las concepciones existentes hasta el momento. Esta visión del universo no era nueva: ya en el siglo III a.C. se empezó a fraguar esta teoría heliocéntrica con Aristarco de Samos, pero los escritos se perdieron y solamente quedaban algunas referencias históricas.

Así, fiel a su corriente, Hypatia mantuvo la tesis heliocentrista cuestionando en sus estudios la teoría geocéntrica de Ptolomeo. Y aquí viene un hecho trascendental para la historia de la ciencia: es muy posible que Copérnico leyese estos trabajos de Hypatia cuando estuvo en Florencia estudiando la obra de Ptolomeo, ya que el único ejemplar que se conservaba estaba en la biblioteca de los Médicis en dicha ciudad. Eso implicaría que la obra de Hypatia tuviese una influencia directa en Copérnico y por ende en la Revolución Científica en el Renacimiento, uno de los momentos cruciales para el desarrollo del heliocentrismo, ya en el siglo XVI. Momento en el que se publicó De revolutionibus orbium coelestium de Copérnico donde consolida sus argumentos sobre un universo construido alrededor de un sol central.

Así, vemos que Hypatia destacó por los comentarios que realizó de obras anteriores. Considerado, quizá, un trabajo menor, no le resta importancia ya que estos comentarios cumplían una función muy respetable, pues permitieron la transmisión del saber de siglos anteriores hasta nuestros días, además de responder a un objetivo sobre todo pedagógico ya que acercaba y facilitaba a los alumnos la comprensión de las grandes obras de la astronomía y las matemáticas. Es más, estos trabajos mostraban de manera fehaciente la capacidad científica de Hypatia que quedó también patentada en las mejoras en diversos artilugios, ya que también se interesó por la mecánica y las tecnologías prácticas.

Destaca su mejora del astrolabio -inventado por Hiparco de Nicea y popularizado por Ptolomeo en su libro Almagesto– que mejoró su uso en astronomía ya que servía para medir la posición de las estrellas, el Sol y los planetas. El interés de Hypatia por los cuerpos celestes la llevó a confeccionar un planisferio.

Astrolabio del siglo XI, construido en un taller de Toledo, similar al que pudo construir Hypatia.

Astrolabio del siglo XI, construido en un taller de Toledo, similar al que pudo construir Hypatia.

 

Ejemplo de planisferio celeste.

Ejemplo de planisferio celeste.

 

También desarrolló un aparato para la destilación del agua, así como un hidroscopio para medir la presencia y el nivel del agua, y un hidrómetro para determinar el peso específico de los líquidos. Por último, se la supone inventora del aerómetro, instrumento que se usa para medir las propiedades físicas del aire u otros gases. Estos aparatos estaban basados en el trabajo previo de Arquímedes.

Lo que han dicho de ella

A lo largo de los testimonios recogidos sobre Hypatia, podemos conocer hoy día su gran trabajo. Resumamos algunos de ellos para terminar de ver el alcance tan importante que tuvo:

Sócrates Escolástico, que recoge varias opiniones sobre ella, dice: “Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hypatia, hija del filósofo Teón, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo”. “Llegó a tal grado de cultura que superó a todos los filósofos contemporáneos, heredó la escuela platónica que había sido renovada en tiempos de Plotino, y explicaba todas las ciencias filosóficas a quienes lo deseaban. Por eso quienes deseaban pensar de modo filosófico acudían hacia ella de todas partes”.

Por otra parte, tanto Filostorgio como Damascio señalan que Hypatia aventajó a su padre en saber, en astronomía y en su dedicación a la filosofía: “Aprendió de su padre las ciencias matemáticas, pero resultó mucho mejor que el maestro, sobre todo en el arte de la observación de los astros”. “De naturaleza más noble que su padre, no se contentó con el saber que viene a través de las ciencias matemáticas a las que él la había introducido, sino que, no sin altura de espíritu, se dedicó también a las otras enseñanzas filosóficas”.

Nos gustaría destacar el film Ágora (2009), de Alejandro Amenábar, donde representa la figura de Hypatia y la situación social del momento de manera fidedigna a la realidad. Os dejamos el tráiler aquí por si os animáis a ver la película.

Otras tantas mujeres a lo largo de la historia se convirtieron en grandes científicas. Unas más conocidas que otras. Por ello, aprovechamos para dejaros enlace a nuestro artículo sobre el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para descubrir quiénes fueron.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


cinco + 8 =


*