La movilidad con pila de hidrógeno: pros y contras.

Parece ser que por fin y sin desparramar optimismo, la sociedad mundial se ha dado por aludida (algunas más que otras) en lo que al cuidado del medioambiente se refiere. La descarbonificación está en marcha (y esperemos que no se pare) y conceptos como la pila de hidrógeno, el motor a gas, etc… salen del cajón donde estaban guardados.

Se han anunciado cierres de centrales de carbón, planes de eficiencia energética a nivel global, reducción de emisiones… todo se encamina a un mundo más en armonía con el medio natural. Uno de los campos más importantes por su impacto en relación a las emisiones, es el de la movilidad. La manera en la que nos desplazamos impacta de forma contundente y parece ser que hay distintas opciones para poner solución a ello.

La que parece más viable a día de hoy es la implantación del coche eléctrico. Un vehículo que funciona con batería y que tiene la capacidad de cargarse de forma lenta o rápida. Este puede que sea uno de los puntos a mejorar ya que estarse 15 o 20 minutos esperando a que se cargue el coche, parece algo difícil de asimilar en una sociedad donde todo se quiere al instante. Las ventajas de este automóvil son muy claras, menos emisiones, menos ruido, elevada autonomía de kilómetros… pero también alguna duda se cierne sobre él. Qué hacer con las baterías una vez han agotado la vida útil y el coste de las mismas son unas de esas dudas. La tecnología avanza a pasos de gigante así que no me extrañaría ver soluciones a medio plazo.

En este blog hemos hablado de la movilidad eléctrica en otras ocasiones y siempre nos hemos sentido a gusto defendiéndola ya que consideramos que es la solución más eficiente para el problema que se nos plantea (al menos a día de hoy).

Coche eléctrico

Coche eléctrico

 

De todas formas hay otras opciones como los vehículos a gas, reducen las emisiones pero siguen emitiendo gases a la atmósfera. Desde mi punto de vista es como poner una tirita en una rueda pinchada, una solución que te sirve para un rato pero no para siempre.

Hay una opción que parece ser, a día de hoy, la mejor de todas aunque no pueda implantarse a gran escala todavía. Estamos hablando del coche de pila de hidrógeno. Estos vehículos pueden repostar en cuestión de 3-5 minutos (un tiempo muy similar al de los coches de combustión) y no emiten ningún gas a la atmósfera. Uno de los puntos positivos además de los que hemos comentado, es que usan como “combustible” el hidrógeno (H2). Este elemento, el primero de la tabla periódica, es el más abundante en el universo. Esto solucionaría uno de los problemas que tiene la gasolina, que es un producto derivado del petróleo y por tanto finito. ¡Además no hay emisiones!

De una forma muy resumida, el H2 reacciona con el O2, da mucho calor que se usa para mover los coches, aeronaves, barcos… El residuo de la reacción es agua. Parece todo perfecto, no es cierto?

Pues no es oro todo lo que reluce. En teoría este proceso para mover vehículos se usa en aeronaves pero todavía no se usa en coches utilitarios por una razón: para usar ese H2 debemos producirlo y eso tiene un coste energético bastante elevado al mismo tiempo que un impacto ambiental. La solución del hidrógeno es una gran teoría pero parece que tiene algunos puntos que todavía se deben “limar” para que pueda ser una realidad. Es cierto que una vez producido el H2 todo es perfecto pero para poder disfrutar de él necesitamos un proceso de creación que todavía no tenemos por la mano.

Así pues y aunque parecía que teníamos la panacea delante de nuestras narices, todavía no hemos dado con la solución perfecta. De momento deberemos consolarnos con pequeños parches que irán ayudándonos a ser más respetuosos con el medio y tener más consciencia de lo que significa coger el coche.

Parece ser que por fin y sin desparramar optimismo, la sociedad mundial se ha dado por aludida (algunas más que otras) en lo que al cuidado del medioambiente se refiere. La descarbonificación está en marcha (y esperemos que no se pare) y conceptos como la pila de hidrógeno, el motor a gas, etc… salen del cajón donde estaban guardados.

Se han anunciado cierres de centrales de carbón, planes de eficiencia energética a nivel global, reducción de emisiones… todo se encamina a un mundo más en armonía con el medio natural. Uno de los campos más importantes por su impacto en relación a las emisiones, es el de la movilidad. La manera en la que nos desplazamos impacta de forma contundente y parece ser que hay distintas opciones para poner solución a ello.

La que parece más viable a día de hoy es la implantación del coche eléctrico. Un vehículo que funciona con batería y que tiene la capacidad de cargarse de forma lenta o rápida. Este puede que sea uno de los puntos a mejorar ya que estarse 15 o 20 minutos esperando a que se cargue el coche, parece algo difícil de asimilar en una sociedad donde todo se quiere al instante. Las ventajas de este automóvil son muy claras, menos emisiones, menos ruido, elevada autonomía de kilómetros… pero también alguna duda se cierne sobre él. Qué hacer con las baterías una vez han agotado la vida útil y el coste de las mismas son unas de esas dudas. La tecnología avanza a pasos de gigante así que no me extrañaría ver soluciones a medio plazo.

En este blog hemos hablado de la movilidad eléctrica en otras ocasiones y siempre nos hemos sentido a gusto defendiéndola ya que consideramos que es la solución más eficiente para el problema que se nos plantea (al menos a día de hoy).

Coche eléctrico

Coche eléctrico

 

De todas formas hay otras opciones como los vehículos a gas, reducen las emisiones pero siguen emitiendo gases a la atmósfera. Desde mi punto de vista es como poner una tirita en una rueda pinchada, una solución que te sirve para un rato pero no para siempre.

Hay una opción que parece ser, a día de hoy, la mejor de todas aunque no pueda implantarse a gran escala todavía. Estamos hablando del coche de pila de hidrógeno. Estos vehículos pueden repostar en cuestión de 3-5 minutos (un tiempo muy similar al de los coches de combustión) y no emiten ningún gas a la atmósfera. Uno de los puntos positivos además de los que hemos comentado, es que usan como “combustible” el hidrógeno (H2). Este elemento, el primero de la tabla periódica, es el más abundante en el universo. Esto solucionaría uno de los problemas que tiene la gasolina, que es un producto derivado del petróleo y por tanto finito. ¡Además no hay emisiones!

De una forma muy resumida, el H2 reacciona con el O2, da mucho calor que se usa para mover los coches, aeronaves, barcos… El residuo de la reacción es agua. Parece todo perfecto, no es cierto?

Pues no es oro todo lo que reluce. En teoría este proceso para mover vehículos se usa en aeronaves pero todavía no se usa en coches utilitarios por una razón: para usar ese H2 debemos producirlo y eso tiene un coste energético bastante elevado al mismo tiempo que un impacto ambiental. La solución del hidrógeno es una gran teoría pero parece que tiene algunos puntos que todavía se deben “limar” para que pueda ser una realidad. Es cierto que una vez producido el H2 todo es perfecto pero para poder disfrutar de él necesitamos un proceso de creación que todavía no tenemos por la mano.

Así pues y aunque parecía que teníamos la panacea delante de nuestras narices, todavía no hemos dado con la solución perfecta. De momento deberemos consolarnos con pequeños parches que irán ayudándonos a ser más respetuosos con el medio y tener más consciencia de lo que significa coger el coche.

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