Los orígenes de la electricidad en España

El comienzo de todo

Desde que comenzara la Revolución Industrial en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, Europa se vio sumergida en un proceso de cambio tecnológico, científico, social, económico y cultural que nunca antes había acontecido. Las transformaciones durante la industrialización afectaron de manera notable al uso de la energía. Sin la invención de la máquina de vapor nada de esto hubiera sido posible. Pero, ¿por qué fue tan importante? ¿Qué ocurrió para que se desarrollaran otros sistemas de generar energía?

Podemos decir, que es el momento en que se descubre cómo se puede implantar la energía eléctrica, obtenida a partir de la transformación de la energía hidráulica o de combustibles. Para ello, se necesitaba generar movimiento para que las grandes bobinas entraran en funcionamiento. Se consiguió a partir del agua o del vapor que hacían girar las palas de una turbina, la cual a su vez hacía girar esa gran bobina en el interior de un campo magnético. De esta manera, se descubren numerosas ventajas de la energía eléctrica: se puede transformar en otros tipos de energía (mecánica, luminosa, térmica, química…), se puede transportar, se puede utilizar en todo momento y en las cantidades deseadas…

Y se hizo la luz

Fue el farmacéutico Doménech, como explica Jesús Sánchez Miñana en Las primeras aplicaciones de la electricidad en Barcelona en torno a 1850,  quien se planteó el alumbrado como otra forma de aplicación de la electricidad. Fue en Barcelona, en su botica, en el año 1852. Gracias a las pilas galvánicas ideó un sistema que suministrara la suficiente energía como para iluminar la farmacia. Y así fue. Los asistentes al evento se asombraron ante tal efecto, quedando incluso recogido en los periódicos de la época. Así, poco a poco, España se va “electrificando”, aunque el alumbrado público de calles y viviendas tardaría en llegar…

Con la llegada de la industrialización a España, también llegó el concepto de industria eléctrica. Se construyó la primera central eléctrica de España por los señores Xifra y Dalmau en Barcelona. Es en Barcelona también, en 1881, donde se constituye la Sociedad Española de Electricidad con un capital de 20 millones de pesetas, para distribuir y suministrar a los consumidores. Llegaba así el tan ansiado alumbrado público. El primero de todos en España se dio en la ciudad de Gerona, en el año 1886. La expansión del alumbrado eléctrico exigía una regulación. Así, en 1888 se publica una Real Orden que regulaba el alumbrado eléctrico de los teatros españoles, prohibiendo expresamente el alumbrado con gas y autorizando las lámparas de aceite sólo como sistema de emergencia. Se daba, así, un paso de especial relevancia en la evolución eléctrica.

Generación y transporte

Todo ello fue acompañado por la inauguración de numerosas centrales eléctricas desde finales del siglo XIX y comienzos del XX. Se abre la central térmica del Paralel y la de Vilanova, en Barcelona. Se ponen en funcionamiento varias centrales en los meandros del río Duero y se construye la central hidroeléctrica de Bilbao y la hidroeléctrica en Albacete. Asimismo, se crean las centrales hidroeléctricas del Pirineo, a finales del siglo XIX. En la primera década del XX se contaba con 859 centrales eléctricas con una potencia total de 127.940 caballos de vapor, de los cuales el 39% tenían como fuerza motriz la energía hidráulica. Con el desarrollo de la Primera Guerra Mundial escaseaba el combustible, por lo que fue un motivo para que proliferaran estas centrales hidroeléctricas.

Con el nuevo siglo, se resolvió el problema de la imposibilidad de transportar grandes cantidades de fluido eléctrico a largas distancias. La novedosa corriente alterna solventaba esta dificultad, además de poderse variar, con un transformador, la tensión de la corriente. La generación de este tipo de corriente se realiza con un alternador. Así, se posibilitó el transporte de electricidad a grandes distancias y su implantación progresiva en las ciudades españolas. El primer transporte de corriente alterna del mundo se realizó en Alemania, entre Frankfurt y Lauffen, salvando una distancia de 175 kilómetros.

En España, fue en la ciudad de Zaragoza, como explica Luis Germán en ERZ (1910 – 1990). El desarrollo del sector eléctrico en Aragón,  donde por primera vez se transportó electricidad a una distancia de 3 kilómetros, entre el Molino de San Carlos y el centro de la ciudad. El sistema de transporte eléctrico fue mejorando y se llegó en el territorio de Aragón a los 30.000 voltios. Fue en 1909 cuando se construía la primera gran línea eléctrica para el transporte de la energía eléctrica a una distancia de 240 Km en una tensión de 60.000 voltios, desde el salto del Molinar, en el río Júcar, a Madrid.

Salto del Molino de San Carlos de la Casa Blanca, Zaragoza. Al pie del Canal Imperial de Aragón.

Salto del Molino de San Carlos de la Casa Blanca, Zaragoza. Al pie del Canal Imperial de Aragón.

Nikola Tesla fue quien demostró en 1886, en la Exposición Universal de Chicago, la superioridad de la corriente alterna frente a la continua, por la que apostaba Edison. Se ponía así fin a la conocida como “Guerra de las Corrientes”.

La nueva tecnología para la generación de corriente alterna, la utilización de altos voltajes y el perfeccionamiento del motor eléctrico hizo que a partir de esta década se produjera una gran transformación en el sector eléctrico español. Así, a finales de los años veinte, explica Luis Germán, se había multiplicado la potencia instalada un 12% hasta alcanzar 1.500 MW. El 80% de la producción era de origen hidroeléctrico y existía un exceso de capacidad de producción.

Por último, situándonos ya en los años que preceden a la Guerra Civil y durante la misma, se aprecia una media en los datos de producción españoles bastante escasos en relación al resto de Europa y Estados Unidos. No sólo si los comparamos con aquellos países más industrializados; las diferencias también se muestran en relación a países que, como Italia, estaban en un proceso de industrialización similar al de España.

PAÍS ESPAÑA ITALIA ALEMANIA GRAN BRETAÑA EEUU
ENERGÍA PRODUCIDA (kWh) <150 285 450 450 675

 Comparación de la energía producida en España respecto a otros países, hacia 1934. Datos de Maluquer de Motes (1985).

En definitiva, con este artículo pretendemos aportar una visión general de la evolución de la historia de la electricidad en nuestro país, cómo llegó y cómo se fue implantando poco a poco en nuestras ciudades y nuestra vida cotidiana, hasta el momento actual. ¿A qué ninguno de nosotros nos podríamos imaginar vivir sin luz, sin agua caliente, sin calefacción…? Gracias a esos grandes creadores, disponemos de todas estas comodidades que hacen nuestra vida más fácil.

El comienzo de todo

Desde que comenzara la Revolución Industrial en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, Europa se vio sumergida en un proceso de cambio tecnológico, científico, social, económico y cultural que nunca antes había acontecido. Las transformaciones durante la industrialización afectaron de manera notable al uso de la energía. Sin la invención de la máquina de vapor nada de esto hubiera sido posible. Pero, ¿por qué fue tan importante? ¿Qué ocurrió para que se desarrollaran otros sistemas de generar energía?

Podemos decir, que es el momento en que se descubre cómo se puede implantar la energía eléctrica, obtenida a partir de la transformación de la energía hidráulica o de combustibles. Para ello, se necesitaba generar movimiento para que las grandes bobinas entraran en funcionamiento. Se consiguió a partir del agua o del vapor que hacían girar las palas de una turbina, la cual a su vez hacía girar esa gran bobina en el interior de un campo magnético. De esta manera, se descubren numerosas ventajas de la energía eléctrica: se puede transformar en otros tipos de energía (mecánica, luminosa, térmica, química…), se puede transportar, se puede utilizar en todo momento y en las cantidades deseadas…

Y se hizo la luz

Fue el farmacéutico Doménech, como explica Jesús Sánchez Miñana en Las primeras aplicaciones de la electricidad en Barcelona en torno a 1850,  quien se planteó el alumbrado como otra forma de aplicación de la electricidad. Fue en Barcelona, en su botica, en el año 1852. Gracias a las pilas galvánicas ideó un sistema que suministrara la suficiente energía como para iluminar la farmacia. Y así fue. Los asistentes al evento se asombraron ante tal efecto, quedando incluso recogido en los periódicos de la época. Así, poco a poco, España se va “electrificando”, aunque el alumbrado público de calles y viviendas tardaría en llegar…

Con la llegada de la industrialización a España, también llegó el concepto de industria eléctrica. Se construyó la primera central eléctrica de España por los señores Xifra y Dalmau en Barcelona. Es en Barcelona también, en 1881, donde se constituye la Sociedad Española de Electricidad con un capital de 20 millones de pesetas, para distribuir y suministrar a los consumidores. Llegaba así el tan ansiado alumbrado público. El primero de todos en España se dio en la ciudad de Gerona, en el año 1886. La expansión del alumbrado eléctrico exigía una regulación. Así, en 1888 se publica una Real Orden que regulaba el alumbrado eléctrico de los teatros españoles, prohibiendo expresamente el alumbrado con gas y autorizando las lámparas de aceite sólo como sistema de emergencia. Se daba, así, un paso de especial relevancia en la evolución eléctrica.

Generación y transporte

Todo ello fue acompañado por la inauguración de numerosas centrales eléctricas desde finales del siglo XIX y comienzos del XX. Se abre la central térmica del Paralel y la de Vilanova, en Barcelona. Se ponen en funcionamiento varias centrales en los meandros del río Duero y se construye la central hidroeléctrica de Bilbao y la hidroeléctrica en Albacete. Asimismo, se crean las centrales hidroeléctricas del Pirineo, a finales del siglo XIX. En la primera década del XX se contaba con 859 centrales eléctricas con una potencia total de 127.940 caballos de vapor, de los cuales el 39% tenían como fuerza motriz la energía hidráulica. Con el desarrollo de la Primera Guerra Mundial escaseaba el combustible, por lo que fue un motivo para que proliferaran estas centrales hidroeléctricas.

Con el nuevo siglo, se resolvió el problema de la imposibilidad de transportar grandes cantidades de fluido eléctrico a largas distancias. La novedosa corriente alterna solventaba esta dificultad, además de poderse variar, con un transformador, la tensión de la corriente. La generación de este tipo de corriente se realiza con un alternador. Así, se posibilitó el transporte de electricidad a grandes distancias y su implantación progresiva en las ciudades españolas. El primer transporte de corriente alterna del mundo se realizó en Alemania, entre Frankfurt y Lauffen, salvando una distancia de 175 kilómetros.

En España, fue en la ciudad de Zaragoza, como explica Luis Germán en ERZ (1910 – 1990). El desarrollo del sector eléctrico en Aragón,  donde por primera vez se transportó electricidad a una distancia de 3 kilómetros, entre el Molino de San Carlos y el centro de la ciudad. El sistema de transporte eléctrico fue mejorando y se llegó en el territorio de Aragón a los 30.000 voltios. Fue en 1909 cuando se construía la primera gran línea eléctrica para el transporte de la energía eléctrica a una distancia de 240 Km en una tensión de 60.000 voltios, desde el salto del Molinar, en el río Júcar, a Madrid.

Salto del Molino de San Carlos de la Casa Blanca, Zaragoza. Al pie del Canal Imperial de Aragón.

Salto del Molino de San Carlos de la Casa Blanca, Zaragoza. Al pie del Canal Imperial de Aragón.

Nikola Tesla fue quien demostró en 1886, en la Exposición Universal de Chicago, la superioridad de la corriente alterna frente a la continua, por la que apostaba Edison. Se ponía así fin a la conocida como “Guerra de las Corrientes”.

La nueva tecnología para la generación de corriente alterna, la utilización de altos voltajes y el perfeccionamiento del motor eléctrico hizo que a partir de esta década se produjera una gran transformación en el sector eléctrico español. Así, a finales de los años veinte, explica Luis Germán, se había multiplicado la potencia instalada un 12% hasta alcanzar 1.500 MW. El 80% de la producción era de origen hidroeléctrico y existía un exceso de capacidad de producción.

Por último, situándonos ya en los años que preceden a la Guerra Civil y durante la misma, se aprecia una media en los datos de producción españoles bastante escasos en relación al resto de Europa y Estados Unidos. No sólo si los comparamos con aquellos países más industrializados; las diferencias también se muestran en relación a países que, como Italia, estaban en un proceso de industrialización similar al de España.

PAÍS ESPAÑA ITALIA ALEMANIA GRAN BRETAÑA EEUU
ENERGÍA PRODUCIDA (kWh) <150 285 450 450 675

 Comparación de la energía producida en España respecto a otros países, hacia 1934. Datos de Maluquer de Motes (1985).

En definitiva, con este artículo pretendemos aportar una visión general de la evolución de la historia de la electricidad en nuestro país, cómo llegó y cómo se fue implantando poco a poco en nuestras ciudades y nuestra vida cotidiana, hasta el momento actual. ¿A qué ninguno de nosotros nos podríamos imaginar vivir sin luz, sin agua caliente, sin calefacción…? Gracias a esos grandes creadores, disponemos de todas estas comodidades que hacen nuestra vida más fácil.

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