Nuevos tiempos, nuevos planes

La pandemia ha puesto patas arriba nuestra sociedad. Algunos han salido más mal parados que otros, pero todo el mundo se ha visto conmocionado, en mayor o menor medida, por la irrupción de este virus. Nos han tocado vivir nuevas experiencias, y eso conlleva que tengamos que generar nuevos planes.

El mundo de la educación ha sido uno de los que más ha tenido que reinventarse para evitar perder todo un curso académico. La comunidad educativa ha realizado un esfuerzo adaptativo del que Darwin estaría más que orgulloso. Se han nutrido de nuevas estrategias tecnológicas para poder suplir la presencia en las aulas, se han desarrollado nuevas metodologías para no perder ni un ápice de calidad educativa y, puede que uno de los puntos más importantes, se ha conseguido un nivel de empatía entre profesorado y alumnado muy elevado.

Además de todas las estrategias elaboradas por los propios docentes y los centros escolares, el gobierno ha querido poner su granito de arena y ha optado por una nueva estrategia, la de juntar asignaturas y crear ámbitos de estudio.

¿Qué quiere decir “juntar asignaturas”?

Alrededor de unos 50.000 alumnos de secundaria de 5 comunidades autónomas, disfrutan de un aprendizaje más interdisciplinar y aplicado. Es un paso más hacia ese tipo de educación que forma a nuestros estudiantes a desarrollarse con soltura y de forma eficiente en la sociedad en la que vivimos.

Un ejemplo, que se da en la Comunidad Valenciana, es la fusión entre las asignaturas de castellano y valenciano. El alumnado no aprende una lengua separada de la otra sino que durante el tiempo que dura la clase, se entremezclan las 2 lenguas. De dos asignaturas pasamos a una llamada, “ámbito lingüístico”.

Algo parecido ocurre con la asignatura de matemáticas. Ya no aprenden solo a realizar operaciones complejas, sino que aprenden a solucionar problemas tecnológicos mediante el uso de las matemáticas y, así, volvemos a juntar 2 asignaturas en una.

La fórmula pedagógica consistente en fusionar en una misma clase dos o tres materias y con eso conseguimos que el alumnado relacione conocimientos de disciplinas distintas y que su aprendizaje sea más aplicado y menos abstracto, lo que vendría a ser el trabajo por competencias. Con esta nueva estrategia educativa no solo se juntan asignaturas, sino que también se fusiona profesorado. Ahora la clase de ámbito lingüístico la dan 2 personas y no solo una como era lo habitual.

Como en todas las cosas de la vida, hay opiniones de todo tipo.

Estos “ámbitos” es una metodología muy típica en aquellos grupos de alumnos y alumnas que van rezagados, que les cuesta un poco más aprender. Ahora, la ley educativa aplica la incorporación de estos ámbitos para paliar la pérdida educativa debido al COVID-19 y viendo los resultados, el gobierno quiere hacerlo extensible a todo el país y que se use para todos los grupos.

Hay gente que considera que estas fusiones lectivas son una manera de reducir el brusco paso del colegio al instituto. En el colegio hay un solo  docente para todas las asignaturas y, al llegar a la ESO, se produce un brusco cambio, cada asignatura tiene su propio profesorado. Con esta medida, el impacto es menor.

Otra ventaja que suelen comentar los profesores que han probado este sistema de ámbitos, es que los conceptos están muy aterrizados a la realidad. No explican una gráfica y ya está si no que, por ejemplo, en lugar de explicar solo una operación matemática y ya está, aplican la operación a una realidad como puede ser calcular la cantidad de agua que van a necesitar para un huerto escolar.

Este tipo de clases ayudan a focalizar lo que se aprende en el aula a la vida real, pero para los profesores supone un doble esfuerzo ya que deben coordinar lo que quieren transmitir con lo que su compañero o compañera ha preparado para la clase de hoy. Se necesitan horas de trabajo y eso, a día de hoy, es una carga difícil de llevar con el ya apretado calendario del que dispone el profesorado.

Hay también quien dice que el conocimiento aplicado es una maravilla pero que sin el conocimiento por el conocimiento no se podrían llegar a solucionar determinados problemas prácticos. Hay voces que se alzan contrarias a esta estrategia abogando que no se debe abandonar el conocimiento por la practicidad.

En definitiva, hay opiniones a favor y opiniones en contra como suele suceder con todo en esta vida. ¿Tú qué opinas? ¿Crees que esta metodología puede ser un avance en la educación o bien un parche de moda?

Nos encantaría leer tus opiniones en los comentarios.

La pandemia ha puesto patas arriba nuestra sociedad. Algunos han salido más mal parados que otros, pero todo el mundo se ha visto conmocionado, en mayor o menor medida, por la irrupción de este virus. Nos han tocado vivir nuevas experiencias, y eso conlleva que tengamos que generar nuevos planes.

El mundo de la educación ha sido uno de los que más ha tenido que reinventarse para evitar perder todo un curso académico. La comunidad educativa ha realizado un esfuerzo adaptativo del que Darwin estaría más que orgulloso. Se han nutrido de nuevas estrategias tecnológicas para poder suplir la presencia en las aulas, se han desarrollado nuevas metodologías para no perder ni un ápice de calidad educativa y, puede que uno de los puntos más importantes, se ha conseguido un nivel de empatía entre profesorado y alumnado muy elevado.

Además de todas las estrategias elaboradas por los propios docentes y los centros escolares, el gobierno ha querido poner su granito de arena y ha optado por una nueva estrategia, la de juntar asignaturas y crear ámbitos de estudio.

¿Qué quiere decir “juntar asignaturas”?

Alrededor de unos 50.000 alumnos de secundaria de 5 comunidades autónomas, disfrutan de un aprendizaje más interdisciplinar y aplicado. Es un paso más hacia ese tipo de educación que forma a nuestros estudiantes a desarrollarse con soltura y de forma eficiente en la sociedad en la que vivimos.

Un ejemplo, que se da en la Comunidad Valenciana, es la fusión entre las asignaturas de castellano y valenciano. El alumnado no aprende una lengua separada de la otra sino que durante el tiempo que dura la clase, se entremezclan las 2 lenguas. De dos asignaturas pasamos a una llamada, “ámbito lingüístico”.

Algo parecido ocurre con la asignatura de matemáticas. Ya no aprenden solo a realizar operaciones complejas, sino que aprenden a solucionar problemas tecnológicos mediante el uso de las matemáticas y, así, volvemos a juntar 2 asignaturas en una.

La fórmula pedagógica consistente en fusionar en una misma clase dos o tres materias y con eso conseguimos que el alumnado relacione conocimientos de disciplinas distintas y que su aprendizaje sea más aplicado y menos abstracto, lo que vendría a ser el trabajo por competencias. Con esta nueva estrategia educativa no solo se juntan asignaturas, sino que también se fusiona profesorado. Ahora la clase de ámbito lingüístico la dan 2 personas y no solo una como era lo habitual.

Como en todas las cosas de la vida, hay opiniones de todo tipo.

Estos “ámbitos” es una metodología muy típica en aquellos grupos de alumnos y alumnas que van rezagados, que les cuesta un poco más aprender. Ahora, la ley educativa aplica la incorporación de estos ámbitos para paliar la pérdida educativa debido al COVID-19 y viendo los resultados, el gobierno quiere hacerlo extensible a todo el país y que se use para todos los grupos.

Hay gente que considera que estas fusiones lectivas son una manera de reducir el brusco paso del colegio al instituto. En el colegio hay un solo  docente para todas las asignaturas y, al llegar a la ESO, se produce un brusco cambio, cada asignatura tiene su propio profesorado. Con esta medida, el impacto es menor.

Otra ventaja que suelen comentar los profesores que han probado este sistema de ámbitos, es que los conceptos están muy aterrizados a la realidad. No explican una gráfica y ya está si no que, por ejemplo, en lugar de explicar solo una operación matemática y ya está, aplican la operación a una realidad como puede ser calcular la cantidad de agua que van a necesitar para un huerto escolar.

Este tipo de clases ayudan a focalizar lo que se aprende en el aula a la vida real, pero para los profesores supone un doble esfuerzo ya que deben coordinar lo que quieren transmitir con lo que su compañero o compañera ha preparado para la clase de hoy. Se necesitan horas de trabajo y eso, a día de hoy, es una carga difícil de llevar con el ya apretado calendario del que dispone el profesorado.

Hay también quien dice que el conocimiento aplicado es una maravilla pero que sin el conocimiento por el conocimiento no se podrían llegar a solucionar determinados problemas prácticos. Hay voces que se alzan contrarias a esta estrategia abogando que no se debe abandonar el conocimiento por la practicidad.

En definitiva, hay opiniones a favor y opiniones en contra como suele suceder con todo en esta vida. ¿Tú qué opinas? ¿Crees que esta metodología puede ser un avance en la educación o bien un parche de moda?

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