¿Sobreprotección educativa?

“Lo hago por tu bien”, “Tú ahora no lo entiendes pero cuando seas mayor…”

Probablemente hayamos pronunciado estas palabras como padres o las hayamos oído de boca de nuestros padres. Tomar decisiones sobre nuestros hijos y que las entiendan, muchas veces son dos cosas difíciles de conseguir conjuntamente.

Educar a nuestros hijos es una tarea compleja con decisiones difíciles y en muchas ocasiones poco populares. Esta educación tiene 2 partes, la que se centra más en los valores sociales y éticos en la que los padres tienen la mayor incidencia y la que corresponde al ámbito académico que recae en los centros escolares.

En este artículo nos centraremos en el papel de los centros educativos y la elección que hacen los padres de las escuelas a las que irán sus hijos. Los estudiosos han destacado la existencia de 4 sistemas educativos que se diferencian en el seguimiento que se tiene de los alumnos. Según la actitud de los padres hacia sus hijos la elección del colegio será uno u otro.

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“Lo hago por tu bien”, “Tú ahora no lo entiendes pero cuando seas mayor…”

Probablemente hayamos pronunciado estas palabras como padres o las hayamos oído de boca de nuestros padres. Tomar decisiones sobre nuestros hijos y que las entiendan, muchas veces son dos cosas difíciles de conseguir conjuntamente.

Educar a nuestros hijos es una tarea compleja con decisiones difíciles y en muchas ocasiones poco populares. Esta educación tiene 2 partes, la que se centra más en los valores sociales y éticos en la que los padres tienen la mayor incidencia y la que corresponde al ámbito académico que recae en los centros escolares.

En este artículo nos centraremos en el papel de los centros educativos y la elección que hacen los padres de las escuelas a las que irán sus hijos. Los estudiosos han destacado la existencia de 4 sistemas educativos que se diferencian en el seguimiento que se tiene de los alumnos. Según la actitud de los padres hacia sus hijos la elección del colegio será uno u otro.

Ahora mismo se destacan 4 sistemas educativos básicos:

Sistema autoritario: se da prioridad al trabajo duro de los alumnos. Se deja poca decisión a los alumnos y el diálogo no es muy frecuente ya que se da prioridad a los éxitos educativos. Se ponen muchos límites a los alumnos. Esto conlleva chicos y chicas con poca capacidad de decisión y que acatan muy bien las órdenes de sus padres pero no tanto de su entorno social.

Sistema permisivo: se da mucha libertad a los alumnos para puedan tomar decisiones en su educación. Se priorizan sus deseos. Esto conlleva chicos y chicas poco maduros pero muy entusiastas. Suelen tener problemas para acatar una disciplina de trabajo.

Sistema democrático: este sistema cree en la participación de los alumnos en su aprendizaje en la medida justa. Se acompaña a los alumnos en sus decisiones y se les da toda la información para una mejor elección. Se da libertad porque anteriormente se les ha dado la información para tomar la decisión. Suelen formarse jóvenes entusiastas, con iniciativa y con respeto a las autoridades.

Sistema indiferente: no se trabaja con los alumnos y tampoco se tiene interés en saber si el trabajo con ellos es positivo o no. No hay diálogo entre alumnos y profesores. Suelen salir jóvenes con falta de afecto, poco motivados y con bastante falta de respeto a cualquier autoridad.

Las escuelas ofrecen sus programas educativos que se podrían identificar con uno de estos 4 tipos. Las familias seleccionan un sistema u otro en función de distintos inputs. ¿Cuáles son?

Acompañando en la educaciónv

Foto de pixabay

¿Cómo seleccionan el sistema educativo las familias de nuestro país?

La crisis económica ha dejado muchas cicatrices y en ocasiones ha cambiado maneras de entender o de actuar en determinadas situaciones. Es el caso de la selección de un colegio para nuestros hijos.

En los años sesenta, en los Estados Unidos, la educación era básicamente permisiva ya que no hacía falta tener un título para ganarte bien la vida. Aunque se dejaran los estudios había otras salidas que ofrecían unos sueldos igual de buenos que los de los licenciados. Por esa razón los padres estaban menos encima de sus hijos y les daban mucha libertad a la hora de decidir su futuro escolar y laboral. La idea de que sus hijos se podían equivocar decidiendo si estudiar o no, no les preocupaba mucho ya que el mercado profesional era tan amplio y con tantas oportunidades que salir adelante no era una empresa tan difícil.

En nuestro país se dio el mismo caso a mediados y finales de los 70. El salir de una dictadura hizo que los padres extendieran sus ansias de libertad a la educación de sus hijos y les dieran más libertad en sus decisiones.

Durante los alegres años 80, había mucho trabajo y los jóvenes que no querían acabar los estudios podían ponerse a trabajar en el mundo de la construcción y ganarse mejor la vida que cualquier licenciado. Ahora mismo la situación es distinta y los padres saben que unas prácticas no remuneradas en la empresa que sea, los másters obtenidos y el trabajo escolar realizado pueden ser la diferencia entre una vida “buena” y una vida con “penurias”. Por esta razón la elección educativa de los padres españoles ha ido virando de un sistema mucho más permisivo a uno más autoritario. Se valoran mucho más las horas de trabajo realizadas en el aula y un plan ya marcado para sus hijos que una educación menos “dura” y con más incertidumbres en el mercado laboral.

Ahora mismo la mayor parte de los padres prefieren que sus hijos estudien una carrera con salida laboral a que estudien algo que les encante a sus hijos y de poca proyección profesional. Se valora más lo práctico que lo vocacional. Estamos entrando en la cultura del miedo donde las decisiones de los padres pasan por encima de los hijos, porque quieren lo mejor para ellos, sin tener demasiado en cuenta las preferencias de los chavales. Lo hacen con la mejor de las intenciones pero eso da lugar a una sobreprotección que se puede girar en contra del joven ya que al final no habrá tenido experiencia en equivocarse y levantarse ni en solucionar situaciones de compromiso, pues sus padres siempre han estado allí sobrevolando la vida de sus hijos.

La elección del método educativo es uno de esos momentos que lleva de cabeza a los padres ya que ese momento puede marcar la vida de sus chicos y chicas. Con esta elección se intentan conseguir 2 claros objetivos:

• Educar a los hijos

• Conseguir que se desenvuelvan de forma eficiente en la sociedad en la que vivirán

Esta elección viene determinada por muchos condicionantes como pueden ser la cultura de la zona, la situación política del país, las tendencias educativas de la época… y también la economía como se puede ver en el artículo que os hemos presentado.

Se elija lo que se elija queda muy claro que la educación es uno de los puntales para tener una vida plena y poder disfrutar de todo lo que nos rodea.

 

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